Bird_p137 reviewed Gulliver's Travels by Jonathan Swift
El viaje que reduce al ser humano a su verdadera escala
5 stars
Al leer Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, tuve la impresión de acompañar a un hombre razonable que, viaje tras viaje, pierde la confianza en la supuesta grandeza humana. Lemuel Gulliver, médico y navegante inglés, narra sus aventuras en lugares fantásticos que parecen alejados del mundo real, pero que funcionan como espejos deformantes de Europa, de la política y de la vanidad social de su tiempo. (Más reseñas en Love Books Review)
En Liliput, Gulliver aparece como un gigante entre seres diminutos. Al principio la situación resulta casi cómica, pero pronto observé que Swift usa esa diferencia de tamaño para ridiculizar la ambición, las intrigas cortesanas y las guerras nacidas de motivos absurdos. Me sorprendió cómo un conflicto pequeño puede revelar una miseria moral enorme. Después, en Brobdingnag, el protagonista se convierte en criatura minúscula ante gigantes. Allí sentí que la mirada se invertía: la sociedad europea, …
Al leer Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, tuve la impresión de acompañar a un hombre razonable que, viaje tras viaje, pierde la confianza en la supuesta grandeza humana. Lemuel Gulliver, médico y navegante inglés, narra sus aventuras en lugares fantásticos que parecen alejados del mundo real, pero que funcionan como espejos deformantes de Europa, de la política y de la vanidad social de su tiempo. (Más reseñas en Love Books Review)
En Liliput, Gulliver aparece como un gigante entre seres diminutos. Al principio la situación resulta casi cómica, pero pronto observé que Swift usa esa diferencia de tamaño para ridiculizar la ambición, las intrigas cortesanas y las guerras nacidas de motivos absurdos. Me sorprendió cómo un conflicto pequeño puede revelar una miseria moral enorme. Después, en Brobdingnag, el protagonista se convierte en criatura minúscula ante gigantes. Allí sentí que la mirada se invertía: la sociedad europea, descrita por Gulliver con orgullo, queda expuesta como brutal, injusta y ridícula ante el juicio de un rey más sensato.
La tercera parte, con Laputa y otros territorios, me pareció una sátira más fría, dirigida contra el conocimiento inútil, la ciencia desconectada de la vida y los proyectos intelectuales vacíos. Confieso que esa sección me produjo una inquietud especial, porque reconocí en ella una advertencia todavía válida: la inteligencia, cuando se separa de la compasión y del sentido común, puede volverse estéril.
El último viaje, al país de los houyhnhnms, fue para mí el más perturbador. Los caballos racionales contrastan con los yahoos, seres humanos degradados hasta la animalidad. Allí la crítica de Swift se vuelve amarga. Gulliver termina rechazando a su propia especie, y yo cerré el libro con una mezcla de incomodidad y admiración. No leí una simple narración de aventuras, sino una obra severa, irónica y lúcida. Su fantasía nunca me pareció evasión, sino una lámpara cruel apuntada directamente al orgullo humano. Swift me hizo reír con desconfianza y pensar con cierta vergüenza: quizá lo monstruoso no está en las islas remotas, sino en aquello que llamamos civilización y defendemos con tanta seguridad diaria, ciega.