Álvaro G. Molinero reviewed La Caverna by José Saramago
La Caverna de Platón del siglo XXI
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Estamos ante una novela que es, en realidad, una gigantesca metáfora. Es una metáfora de la vida bajo el capitalismo y es una metáfora del auto-engaño en el que sistemáticamente caen los humanos para acomodarse a lo que, en realidad, es inaceptable.
La historia gira en torno a Cipriano Algor, un alfarero de tercera generación que vive en un pequeño pueblo junto a su hija Marta y su yerno Marcial, un guarda de seguridad en El Centro, una inmensa estructura comercial y residencial que lo consume todo. Cipriano ve cómo El Centro devora el espacio natural y, con él, el modo de vida tradicional. Primero, El Centro se apodera de la plusvalía del alfarero ejerciendo un monopolio de facto sobre la compra de su trabajo: Cipriano produce piezas de barro que vende exclusivamente a El Centro, que las revende a precios muy superiores en sus tiendas. Cuando El Centro decide dejar de comprar sus cacharros, la vida de Cipriano se desmorona. En un intento desesperado por sobrevivir, Cipriano y Marta elaboran una nueva idea —unas figurillas de barro con un diseño innovador— y se la ofrecen a El Centro, pero la dirección se niega a comprarlas, destruyendo así cualquier esperanza de reinventarse.
La presión sobre la familia Algor se intensifica cuando Marcial recibe un ascenso en el escalafón jerárquico de los guardas de seguridad de El Centro, lo que le obliga a trasladarse a vivir dentro de la propia estructura. Marcial insiste a Cipriano para que los acompañe, pero el alfarero se niega una y otra vez, aferrándose a su taller, a su tierra y a su perra. Sin embargo, la realidad termina empujándolo: sin trabajo, sin ingresos y sin clientes, no le queda más remedio que abandonar su hogar para instalarse en El Centro. El momento en que Cipriano atraviesa las puertas de El Centro y ve el inmenso complejo de cristal, acero y hormigón parece, por un momento, convertirse en uno más de los presos de la caverna.
La caverna de Platón del siglo XXI. Sus habitantes, trabajadores y clientes viven mirando sombras, creyendo que esa es al realidad, creyendo que en su interior están los bienes, las cosas, las personas pero, en realidad, como en el mito de la caverna, la realidad está fuera. Cipriano, educado en lo material y en la vida empírica, se resiste a todo cambio y es él, su propia mente y experiencia, al entrar dentro de El Centro reproducen el mito a la inversa: alguien que ya conoce cómo es el mundo real entra en el interior de la Caverna y se da cuenta del engaño. Quizá, todo el mundo, viva en una gran caverna y, ni siquiera, alguien que venga de fuera pueda hacernos ver que vivimos engañados.