Bird_p137 reviewed Corydon by André Gide (Gay Men's Press Bibliotek)
Pensar lo Prohibido con Calma y Lucidez
4 stars
El título en español de Corydon de André Gide se mantiene como Corydon, a veces acompañado del subtítulo Cuatro diálogos socráticos. Leer este libro fue para mí una experiencia intelectual distinta, menos narrativa y más reflexiva, pero no por ello menos intensa. Desde el comienzo entendí que no estaba ante una novela tradicional, sino ante una conversación sostenida con firmeza y serenidad sobre temas que durante mucho tiempo fueron considerados inaceptables.
El texto se construye como una serie de diálogos en los que Gide examina la homosexualidad desde una perspectiva histórica, natural y cultural. Mientras avanzaba, sentí que el autor no buscaba provocar, sino desmontar prejuicios con paciencia. Esa actitud me produjo respeto. No hay gritos ni consignas, solo argumentos, ejemplos y una voluntad clara de pensar con honestidad. Me sorprendió la claridad con la que Gide recurre al mundo clásico, a la biología y a la observación social …
El título en español de Corydon de André Gide se mantiene como Corydon, a veces acompañado del subtítulo Cuatro diálogos socráticos. Leer este libro fue para mí una experiencia intelectual distinta, menos narrativa y más reflexiva, pero no por ello menos intensa. Desde el comienzo entendí que no estaba ante una novela tradicional, sino ante una conversación sostenida con firmeza y serenidad sobre temas que durante mucho tiempo fueron considerados inaceptables.
El texto se construye como una serie de diálogos en los que Gide examina la homosexualidad desde una perspectiva histórica, natural y cultural. Mientras avanzaba, sentí que el autor no buscaba provocar, sino desmontar prejuicios con paciencia. Esa actitud me produjo respeto. No hay gritos ni consignas, solo argumentos, ejemplos y una voluntad clara de pensar con honestidad. Me sorprendió la claridad con la que Gide recurre al mundo clásico, a la biología y a la observación social para cuestionar lo que suele aceptarse sin examen.
Como lector, me vi obligado a bajar el ritmo. Cada diálogo pedía atención y una cierta disposición a incomodarse. Hubo momentos en los que sentí resistencia interna, no por desacuerdo, sino porque el libro exige revisar ideas heredadas. Esa incomodidad fue productiva. Me di cuenta de que Corydon no intenta convencer por emoción, sino por razonamiento, y eso le da una fuerza particular.
También me llamó la atención el tono personal que se filtra entre líneas. Aunque el texto se presenta como un debate intelectual, percibí en Gide una necesidad íntima de afirmación y de claridad consigo mismo. Esa dimensión humana me acercó al libro y evitó que se volviera frío o distante.
Al terminar Corydon, quedé con una sensación de sobriedad y lucidez. No es una lectura que deje euforia, sino conciencia. Me recordó que pensar con rigor y sin miedo sigue siendo un acto profundamente valiente, y que algunos libros no buscan agradar, sino abrir espacio para una reflexión más justa y honesta.