Álvaro G. Molinero reviewed Reforma o revolución by Rosa Luxemburgo
De vigencia absoluta
5 stars
"Reforma o revolución" se publica en 1900 y constituye la respuesta de Rosa Luxemburgo al revisionismo de Eduard Bernstein dentro del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), y se convirtió en su primera gran obra política. Bernstein argumentaba que el capitalismo se había vuelto más flexible y que el socialismo podría alcanzarse gradualmente mediante reformas democráticas y legislación social. Luxemburgo respondió con una refutación demoledora: el crédito y los cárteles no atenúan las contradicciones del sistema, sino que "estimulan el desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo" y "aceleran la llegada de la decadencia general del capitalismo".
Para Luxemburgo, la apuesta de Bernstein no era un desacuerdo táctico, sino la renuncia al objetivo final del socialismo. Bernstein, y todos sus seguidores, estarían confundiendo los medios con el fin. La lucha de los sindicatos, la formulación de leyes laborales y la batalla institucional de la democracia parlamentaria es valiosa, pero no para …
"Reforma o revolución" se publica en 1900 y constituye la respuesta de Rosa Luxemburgo al revisionismo de Eduard Bernstein dentro del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), y se convirtió en su primera gran obra política. Bernstein argumentaba que el capitalismo se había vuelto más flexible y que el socialismo podría alcanzarse gradualmente mediante reformas democráticas y legislación social. Luxemburgo respondió con una refutación demoledora: el crédito y los cárteles no atenúan las contradicciones del sistema, sino que "estimulan el desarrollo de las contradicciones internas del capitalismo" y "aceleran la llegada de la decadencia general del capitalismo".
Para Luxemburgo, la apuesta de Bernstein no era un desacuerdo táctico, sino la renuncia al objetivo final del socialismo. Bernstein, y todos sus seguidores, estarían confundiendo los medios con el fin. La lucha de los sindicatos, la formulación de leyes laborales y la batalla institucional de la democracia parlamentaria es valiosa, pero no para transformar el capitalismo sino para desarrollar la conciencia de clase del proletariado: la democracia "es indispensable no porque haga superflua la conquista del poder político por el proletariado, sino porque hace que esta conquista del poder sea necesaria y posible". Sin revolución, las reformas no son más que un "trabajo de Sísifo", siempre a punto de ser deshechas por las crisis y la ofensiva patronal.
Quienes apuestan por las reformas no eligen "una vía más tranquila, calma y lenta hacia el mismo objetivo, sino un objetivo diferente", transformando el programa socialista en la simple "supresión de los abusos del capitalismo en lugar de la supresión del propio capitalismo". Su crítica del Estado burgués es igualmente incisiva: las instituciones formalmente democráticas son, en su contenido, "instrumentos de los intereses de la clase dominante", y cuando la democracia tiende a "negar su carácter de clase", la burguesía "sacrifica las formas democráticas".
Al situar la revolución no como un acto de voluntad, sino como la consecuencia ineludible de las contradicciones internas del capitalismo, y al subordinar la lucha parlamentaria al objetivo de la toma del poder, Luxemburgo trazó una línea divisoria entre reformismo y revolución que marcaría todo el siglo XX. Su legado sigue siendo un recordatorio crítico de que el socialismo no es una cuestión de administrar mejor la pobreza, sino de abolir el sistema que la produce.