La puerta redonda que abrió un destino inesperado
5 stars
Al leer El hobbit, de J. R. R. Tolkien, sentí que una aventura aparentemente luminosa escondía una educación profunda del carácter. Bilbo Bolsón vive tranquilo en la Comarca, aferrado a sus costumbres, a sus comidas puntuales y a la seguridad de su hogar. Esa existencia ordenada se altera cuando Gandalf y trece enanos, encabezados por Thorin Escudo de Roble, lo arrastran a una expedición hacia la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug guarda el tesoro robado al antiguo reino enano. (Más reseñas en: https://love-books-review.com/es/)
Al principio, Bilbo no parece destinado a la grandeza. Yo lo percibí como alguien incómodo, temeroso y casi fuera de lugar, lo cual lo volvió muy cercano para mí. Su viaje atraviesa trolls, trasgos, lobos, arañas gigantes, elfos y hombres del Lago; cada episodio modifica su manera de mirarse. No se convierte en héroe por fuerza física, sino por astucia, compasión y una valentía …
Al leer El hobbit, de J. R. R. Tolkien, sentí que una aventura aparentemente luminosa escondía una educación profunda del carácter. Bilbo Bolsón vive tranquilo en la Comarca, aferrado a sus costumbres, a sus comidas puntuales y a la seguridad de su hogar. Esa existencia ordenada se altera cuando Gandalf y trece enanos, encabezados por Thorin Escudo de Roble, lo arrastran a una expedición hacia la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug guarda el tesoro robado al antiguo reino enano. (Más reseñas en: https://love-books-review.com/es/)
Al principio, Bilbo no parece destinado a la grandeza. Yo lo percibí como alguien incómodo, temeroso y casi fuera de lugar, lo cual lo volvió muy cercano para mí. Su viaje atraviesa trolls, trasgos, lobos, arañas gigantes, elfos y hombres del Lago; cada episodio modifica su manera de mirarse. No se convierte en héroe por fuerza física, sino por astucia, compasión y una valentía que aparece justo cuando la necesita. El encuentro con Gollum y el hallazgo del anillo me parecieron momentos decisivos: allí la narración adquiere una sombra misteriosa que supera el tono de cuento inicial.
La llegada a la Montaña Solitaria cambia el ritmo de la historia. Smaug no es solo una amenaza fantástica; representa la codicia encerrada en una inteligencia cruel. Cuando el dragón cae, el conflicto no termina, porque el tesoro despierta ambiciones entre enanos, hombres y elfos. Esa parte me emocionó de una forma inesperada: comprendí que Tolkien no escribe únicamente sobre monstruos externos, sino sobre la dificultad de conservar la nobleza cuando aparece la riqueza.
Bilbo termina actuando con independencia moral, incluso frente a sus compañeros. Su decisión de intentar evitar una guerra me pareció más admirable que cualquier combate. La Batalla de los Cinco Ejércitos muestra pérdidas, alianzas y un cierre melancólico. Al finalizar la novela, sentí alegría, pero también nostalgia. Bilbo regresa a casa cambiado: conserva su amor por la comodidad, aunque ya sabe que el mundo es más amplio, peligroso y bello de lo que imaginaba. Para mí, El hobbit es una celebración serena de la aventura como descubrimiento interior. No lo viví como una simple fantasía infantil, sino como una invitación discreta a salir de la rutina y aceptar que incluso el más prudente puede encontrar una dignidad imprevista en su camino.